La póliza de crédito como alternativa de financiación para el autónomo

Más de 3 millones de trabajadores autónomos lidian día a día con conseguir clientes, dar un buen servicio, ofrecer los mejores productos y también, en la mayoría de los casos… financiar su actividad. Hay infinidad de fórmulas de financiación pero en este post intentaremos profundizar sobre la póliza de crédito como alternativa de financiación para los autónomos.

Antes de hablar de este tipo de producto bancario y cuando debe utilizarse, vemos necesario realizar una serie de recomendaciones para ayudar a planificarse financieramente a los autónomos y «no morir en el intento»:

  1. Ten una cuenta bancaria de tu actividad, totalmente separada de tu cuenta personal o familiar. Es la única manera de no confundirse y tener claro que ingresos y gastos tiene tu actividad. En esta cuenta además de los ingresos y gastos propios de tu negocio, debemos incluir tu recibo de autónomo, las cotizaciones a la seguridad social en caso de tener trabajadores, y los pagos de IVA y retenciones de IRPF si las hubiese. Esta cuenta debe reflejar fielmente todos los ingresos, y pagos de tu actividad.
  2. Págate un sueldo. Haciéndote una trasferencia a tu cuenta personal. En caso de que tengas una sociedad, hazte una nómina. En el caso de que algún mes no te pudiese pagar la nómina, o una cantidad inferior a la establecida, siempre será una deuda que tenga la sociedad contigo.
  3. Evita los pagos en efectivo. Suelen generar menor control del gasto. Por eso te recomendamos que utilices una tarjeta bancaria y pagues todo con ella.
  4. No imputes gastos personales a la empresa. Además de correr el riesgo de recibir una inspección y sanción por parte de Hacienda, también provoca confusión en saber realmente ingresos y gastos reales de tu actividad.

Una vez introducidos estos consejos básicos de planificación podemos abordar de lleno el tema de la financiación vía póliza de crédito. La póliza de crédito es un instrumento para financiar el circulante, es decir, cuando hay un desfase temporal entre el momento que se produce el gasto y el del ingreso. No debería utilizarse para la compra de activo no circulante (inmuebles, vehículos, maquinaria, etc.) debido a que no es el instrumento adecuado para ello.

¿Cómo funciona?

Las pólizas de crédito o líneas de crédito funcionan como una cuenta corriente, pero con saldo negativo. El saldo negativo máximo es el importe concedido por nuestra entidad. Cuando necesitemos hacer pagos y no tengamos dinero en nuestra corriente, lo podremos realizar desde la póliza de crédito. Cuando recibamos un ingreso, lo normal es ingresarlo en la póliza hasta dejar el límite totalmente disponible, y la diferencia, si la hubiese, en nuestra cuenta corriente puesto que nuestra entidad bancaria nos cobrará el interés pactado por el dinero dispuesto durante el tiempo en el que esté dispuesto.

¿Cómo nos cobran?

Nos suelen cobrar trimestralmente, aplicando un tipo de interés por el saldo dispuesto en ese periodo, y una comisión de no disponibilidad por el resto. Estos gastos se cobran directamente en la póliza de crédito.

¿Qué duración tiene una póliza habitualmente?

Normalmente se conceden a 1 año, por lo que al finalizar el plazo fijado se podrá renovar o cancelar. Si optamos por renovarla debemos hablar con nuestra entidad con la suficiente antelación, porque si llegada la fecha de vencimiento no se ha renovado o cancelado, se generarán intereses de demora.

La renovación de una póliza de crédito, ¿qué puede analizar el banco?

Como hemos dicho anteriormente las pólizas de crédito deben servir para financiar el circulante. Por lo que, además de otros factores de solvencia, analizarán si efectivamente ha financiado circulante o algo más y si es así, te pondrá problemas para renovar tu póliza o te limitará la cantidad. Es lo que en el argot bancario se denomina “prestamizar una póliza”. Pongamos un ejemplo:

Pido una póliza de 10.000 € en el mes enero. Hago una primera disposición de 5.000 € y un mes después otra de 5 000 € (- 10.000 €). Después al cabo de un mes empiezo hacer ingresos y pagos, pero nunca llego a” cubrir” la póliza en menos de 5.000 €.

Enero: Saldo dispuesto 5.000 € Saldo disponible 5.000 €

Febrero: Saldo dispuesto: -10.000 € Saldo disponible: 0 €

Marzo: Saldo dispuesto: -7.000 € Saldo disponible: 3.000 €

Abril: Saldo dispuesto: -5.000 € Saldo disponible: 5.000 €

Mayo: Saldo dispuesto: -7.800 € Saldo disponible: 2.200 €

……

En este caso nuestra entidad nos diría que nuestra necesidad de circulante es de 5.000 € que nos renovarían por esa cantidad y el resto nos lo pasarían a préstamo personal.

Por tanto, nuestra recomendación es que hagamos bien los números para determinar bien que cantidad es necesaria para financiar el circulante, pensando en que durante ese año la póliza deberá tener momentos donde prácticamente esté cubierta (con todo el saldo disponible). Busquemos otros productos de financiación para la cantidad extra que necesitemos para adquirir activos no circulantes porque tarde o temprano nos lo van a exigir.

En cualquier caso, es mejor planificarse antes y poder seleccionar lo más adecuado para nuestras circunstancias. Evitando así, firmar lo primero que nos presenten porque tenemos una póliza de crédito vencida que no nos quieren renovar o sólo nos renuevan una parte y además está generando intereses de demora.

Como ya hemos dicho, hay una serie de particularidades a tener en cuenta respecto a tus finanzas cuando eres autónomo.

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