Diferencias entre el interés simple y el interés compuesto

El tipo de interés es un concepto clave en el mundo de la inversión y también te sonará si has solicitado alguna vez un préstamo o un crédito. Pero existen diferentes tipos de intereses, entre los que destacan el interés simple y el interés compuesto, ¿sabes en qué se diferencian?

Tener claras las diferencias entre el interés simple y el interés compuesto te resultará de gran ayuda a la hora de tomar decisiones financieras, ya que, te resultará mucho más sencillo entender el funcionamiento de múltiples productos.

A continuación, te explicaremos sus diferencias y te pondremos algunos ejemplos para que puedas entenderlo de forma sencilla.

¡Empezamos!

El interés simple

El interés simple es aquel que se genera al invertir o al prestar un capital inicial durante un periodo de tiempo determinado.

Este tipo de interés se calcula siempre sobre el capital inicial. Dicho de otro modo, se trata de un tipo de interés no capitalizable.

Podemos destacar como características clave del tipo de interés simple las siguientes:

  • Tanto el capital inicial como el interés no se modifican, se mantienen durante toda la operación.
  • Es un tipo de interés que se calcula siempre sobre el capital inicial.

Para calcular este tipo de interés tendremos que aplicar la siguiente fórmula:

I = C · i · t

Siendo:

  • C el capital inicial
  • i la tasa de interés
  • t el tiempo

Os ponemos un ejemplo:

Si tenemos un capital de 50.000 euros invertidos a lo largo de 6 años con una tasa del 8% anual, el interés simple resultante será de:

I = 50.000 x 0,08 x 6= 24.000

El interés compuesto

En el caso del interés compuesto, este sí se irá sumando al capital inicial, es decir, generará nuevos intereses.

Esto hace que se produzca un efecto multiplicador sobre nuestro dinero, lo que hace del interés compuesto un componente muy atractivo para cualquier tipo de inversor.

Al final de cada período de inversión los intereses no se retiran, sino que se reinvierten o se añaden al capital inicial.

Podemos destacar como características clave del tipo de interés compuesto las siguientes:

  • Al final de cada período se suman al capital inicial los nuevos intereses generados, lo que hace que este capital continúe aumentando.
  • Es un tipo de interés que se calcula sobre el capital final.

Para calcular este tipo de interés tendremos que aplicar la siguiente fórmula:

Cf = Ci · (1+i) ^ t

Siendo:

  • Cf el capital final
  • Ci el capital inicial
  • i la tasa de interés anual
  • t el tiempo que durará la inversión

Os ponemos un ejemplo:

Si tenemos un capital de 10.000 euros con interés del 10% durante 20 años.

Al pasar los 20 años, habrás obtenido un resultado de 67.275 €:

Cf = 10.000 x (1,1)^20

 Esto se debe a que el capital inicial se ha multiplicado por 6,73 y se ha generado un interés de 57. 275 €.

Diferencias entre ambos intereses

Ahora que ya hemos estudiado a fondo ambos conceptos y tenemos claro qué es tanto el interés simple como el interés compuesto, será mucho más sencillo visualizar las principales diferencias entre ambos:

  • En el interés simple el capital inicial no varía durante el periodo de tiempo durante el cual tengamos nuestro dinero invertido, mientras que con el interés compuesto el capital inicial sí varía al final de cada período.
  • El interés simple no se suma al capital para poder generar nuevos intereses, mientras que el interés compuesto sí lo hace.
  • El interés simple se calcula sobre el capital inicial, mientras que el interés compuesto se calcula sobre el capital final.

El interés compuesto puede ser tu mejor aliado

Como hemos visto, el interés compuesto puede ser una gran oportunidad para cualquier persona que esté buscando opciones de inversión con las que empezar a generar rentabilidad de sus ahorros.

Al invertir en productos que se beneficien del efecto del interés compuesto obtendremos ganancias del capital y de los intereses generados, esto nos ayudará a que el dinero invertido crezca cada vez más rápido.

En Livetopic analizamos el efecto multiplicador del interés compuesto y os enseñamos la diferencia de ahorro generada comparando el capital obtenido con intereses y sin intereses:

Por esta razón, invertir en productos con una tasa de interés compuesto es tan atractivo para cualquier inversor.

Algunos productos que se benefician de este efecto son, por ejemplo:

  • Los Planes Individuales de Ahorro Sistemático (PIAS), estos productos están pensados para realizar aportaciones periódicas y acumular las ganancias de capital a largo plazo, para intentar aprovechar al máximo el interés compuesto.
  • Los Seguros Individuales de Ahorro a largo plazo (SIALP), estos se caracterizan por ser productos que garantizan parte del capital invertido y ofrecer ciertas ventajas fiscales al mantener tu dinero invertido durante como mínimo 5 años.

Si quieres empezar a sacar partido a tus ahorros y aprovechar el efecto multiplicador del interés compuesto, en Livetopic te lo ponemos fácil.

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