Póliza de seguro. Qué es y cómo saber interpretarla.

Si eres de los que contrata una póliza de seguro sin entender al 100% lo que estás leyendo… es normal, pero ten cuidado. Debes entender todo lo que contratas, de esta forma evitarás posibles sorpresas desagradables.

Leer la póliza de nuestro seguro es un rollo… no os vamos a engañar, no es lo más divertido del mundo, pero esto no implica que tenga que ser necesariamente imposible de entender. 

Te daremos varios tips para que puedas aprender a interpretar un contrato de seguro. Te diremos qué contenido es el imprescindible y podrás aclarar todas esas dudas que no te atreviste a preguntar.

¿Qué es una póliza de seguro?

La póliza de seguro es el contrato de seguro entre un asegurado y la compañía de seguros, mediante el cual se establecen los términos y condiciones del acuerdo firmado por ambas partes. No es más que el documento escrito donde se regulan las normas del contrato

En la póliza podrás encontrar los términos a través de los cuales la compañía aseguradora se obliga cubrir un daño o a pagar la correspondiente indemnización al comprobarse una eventualidad estipulada dentro del contrato. En ella constan los derechos y obligaciones de ambas partes. 

Se trata de un contrato de adhesión por lo que cualquier modificación se deberá hacer mediante cláusulas expresamente pactadas

Para poder entender qué es lo que estamos contratando hay varios puntos que debes revisar antes de firmar, te los contamos a continuación:

Los elementos principales de una póliza

Además de los datos personales del contratante y los datos de la compañía aseguradora, hay una serie de conceptos comunes que siempre aparecen en la póliza de los seguros:

El interés asegurable

Es importante conocer este concepto a la hora de contratar un seguro. El interés asegurable es un requisito de las aseguradoras.

Se trata de la relación susceptible de valoración económica que tiene el asegurado con los bienes o personas que quiere proteger en la póliza.

Si este interés no existe el contrato de seguros será nulo.

Te ponemos un ejemplo: una persona asegura su vivienda porque tiene interés en conservarla.

El riesgo asegurable

No todos los riesgos son asegurables, para que un riesgo sea asegurable es necesario el cumplimiento de ciertos requisitos.

Debe ser un riesgo específico, que pueda ocurrir y que se pueda cuantificar de forma económica. 

Además, debe ser algo amparado por la ley y que sucede de forma inesperada

Te ponemos un ejemplo: un incendio o un robo serían riesgos asegurables.

La prima

La prima de un seguro es la cantidad que deberás pagar a la aseguradora como contraprestación por los servicios prestados. 

Esta irá especificada en la póliza para poder tener derecho a la cobertura establecida en la misma.

Hay la posibilidad de que existan franquicias, esto es, una parte del daño que queda a cargo del asegurado. Puede tratarse de un importe fijo o de un porcentaje sobre la cantidad asegurada.

Te ponemos un ejemplo: el pago mensual de tu seguro de vida (sería una prima periódica) o el pago de un seguro de protección de pagos de un préstamo, el pago de este suele realizarse en su totalidad en el momento de formalizar la financiación (sería una prima única)

Las obligaciones

Por su parte, la compañía aseguradora está obligada a compensarnos como asegurados si se produce alguna de las eventualidades que están nombradas en la póliza, según los términos que hemos acordado en el contrato. 

Te ponemos un ejemplo: en caso de ocurrir un siniestro, la aseguradora tiene como obligación el pago de la indemnización en función de la tasación de los daños, con el límite máximo que figure en la póliza.

Puntos que debes revisar sí o sí en una póliza

No podemos olvidarnos de que una póliza de seguro es un contrato individual por lo que debe ser personalizado, esto se hace a través de las Condiciones Particulares

Para que no te quedes con dudas y sepas en qué contenido debes fijarte, debes revisar obligatoriamente los siguientes puntos

Los contratantes

En este apartado encontrarás los datos de ambas partes contratantes, nombre y apellidos, domicilio, designación del asegurado y beneficiario…

Puede que consideres que este punto no es el más importante y que no tienes nada que comprobar aquí, pero debes revisarlo y comprobar que todos los datos personales que se han introducido son correctos y no se ha cometido ningún error. Todos tenemos despistes, así que lo mejor es siempre que tanto tus datos como los del beneficiario sean los correctos. 

 El concepto

El concepto en el cual se asegura hace referencia a la condición de cada una de las partes. Ambos deberán cumplir con las condiciones pactadas. 

 La naturaleza del riesgo cubierto

En este apartado deberás comprobar todas las coberturas que proporciona el contrato, fíjate en las exclusiones y limitaciones.

Normalmente no se especifican tan claramente pero es interesante conocer lo que sí se incluye y lo que no se incluye.

Denominación de los objetos asegurados y de su situación

Contendrá toda la información sobre los objetos asegurados, sus características y la situación donde está ubicado.

La cantidad asegurada o el alcance de la cobertura

Comprueba que conste claramente la suma asegurada asignada a cada una de las coberturas. 

Dependerá de la decisión que hayáis tomado anteriormente, es una cantidad que depende de la situación personal de cada uno.

Un ejemplo muy relevante respecto de esta cantidad es la póliza del seguro de vida. En ella tiene que figurar el capital que debes asegurar cuando vas a contratar uno y normalmente no tenemos muy claro cuál es el capital que necesitamos o nos interesa.

El importe de la prima, recargos e impuestos

El precio que vamos a pagar por el seguro que hemos contratado debe figurar en la póliza desglosado.

De esta forma podremos ver la prima neta del seguro, los impuestos y recargos que lo gravan y la prima del periodo inicial según la forma de pago que hemos elegido. 

Vencimiento de las primas

Comprueba que el vencimiento del seguro se corresponde con la fecha pactada. 

Otros elementos importantes que debes revisar son la forma de pago de la prima

Duración del contrato

En la póliza debe figurar el día y la hora en que comienza y termina la cobertura de nuestro seguro. 

Pasos a seguir para leer tu póliza de forma ordenada

Ahora que ya sabes cuáles son los conceptos más importantes dentro de una póliza de seguro, te diremos los pasos que debes seguir para hacer una lectura ordenada.

Cuando nos resulta complicado entender un contrato de seguros, dividirlo en secciones puede hacer que su lectura resulte mucho más sencilla.

Paso 1: Localiza y revisa la página de declaraciones

Normalmente, esta página está al principio del contrato y en ella encontrarás información básica, como por ejemplo:

  • La persona, propiedad o riesgo asegurado. 
  • El periodo de cobertura. 
  • La prima de la póliza

Paso 2: Lee el acuerdo de cobertura

En el acuerdo de cobertura se describe lo que la aseguradora acepta hacer a raíz de un riesgo cubierto.

Por ejemplo, en el caso de contratar un seguro de baja laboral, si el asegurado cae enfermo y no puede trabajar, la aseguradora acepta proporcionar una prestación económica durante el periodo de tiempo que el asegurado no pueda trabajar. 

Paso 3: Revisa todas las exclusiones

Las exclusiones son todos los acontecimientos, daños o bienes que la póliza cubre. Las exclusiones más comunes son: 

  • Inundaciones: para cubrir las inundaciones, en algunos casos debes contratar una póliza aparte. 
  • Suicidios: la mayoría de las pólizas de seguro de vida no cubren las pérdidas relacionadas con el suicidio. 
  • Servicios hospitalarios: algunos servicios como pueden ser el uso del televisor suelen estar excluidos de la cobertura de las pólizas de salud.

Paso 4: Presta atención a todas las anotaciones

Las anotaciones o endosos son documentos escritos que amplían, restringen o modifican los términos del contrato común con el objetivo de dar protecciones específicas.

Paso 5: Ubica y revisa cualquier condición

Las condiciones de una póliza son requisitos que el asegurado debe cumplir para recibir el pago en caso de un reclamo. Si no se cumple la condición de la póliza, podría limitarse la obligación de pagar que tiene la aseguradora. 

Si tienes dudas, contar con las recomendaciones de un profesional siempre es la mejor alternativa.

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