Cómo lidiar con las obligaciones financieras en el divorcio

Un divorcio, por lo general, es un proceso doloroso y hasta traumático. En lo personal y en otras muchas cuestiones, como en todo lo relativo a los bienes o incluso sociedades que pertenecen a la pareja y que hay que repartir y disolver. De forma que, pueden surgir enfrentamientos y situaciones que no siempre se sabe cómo afrontar.

No es nada romántico, cierto, pero un acuerdo prematrimonial es la mejor vía para que parte de las obligaciones financieras en el divorcio no se conviertan en un auténtico calvario. La separación de bienes es otra posibilidad. Y, en cualquier caso, una ruptura matrimonial puede suponer un descalabro económico si no se gestiona adecuadamente el proceso.

Vamos a repasar brevemente las obligaciones financieras del divorcio y cómo enfrentarse a ellas.

La casa y la hipoteca

Si la hipoteca fue firmada a nombre de los dos miembros del matrimonio, para el banco da igual el régimen en el que la pareja esté casada. Esto quiere decir que las dos personas se han obligado a responder por el 100% de la deuda como responsables solidarios incluso en caso de que se separen o divorcien.

Lo que queda claro es que la hipoteca debe ser pagada en todo caso. Se pueden dar distintas opciones:

  • Que uno compre al otro su parte de la vivienda cancelando el importe correspondiente a esa parte. En este caso hay que asegurar que la persona que vende quede completamente fuera de la hipoteca, es decir, que el banco lo elimine como prestatario. Esta circunstancia no suele ser fácil de conseguir puesto que el banco prefiere tener a 2 personas que respondan de la deuda.
  • Dado que la primera opción presenta dificultades, lo ideal es llegar a un acuerdo amistoso entre la pareja para seguir afrontando los pagos del préstamo bien a partes iguales o asumiendo una parte mayor el que se quede en la vivienda porque el otro tendrá que afrontar un gasto teórico de alquiler de otra vivienda.
  • La mejor opción, en todo caso, sería vender la casa y cancelar el préstamo hipotecario quedando ambas partes liberadas de la deuda. Hay que tener en cuenta el momento del mercado inmobiliario en el que nos encontramos para vender por, al menos, el mismo valor que nos queda por cancelar de la hipoteca.
  • Por último, cabría plantearse el abandonar ambos la vivienda y alquilarla por un importe que cubra la cuota de la hipoteca. Si no puedes obtener un importe igual o superior a la cuota de la hipoteca, deberías negociar con tu entidad financiera una ampliación de plazo de la hipoteca para que baje la cuota a pagar y poder cubrir esta cantidad con el alquiler que percibimos.

La decisión dependerá, en buena medida, de la salud de las finanzas de la pareja, o de cada una de sus partes. Y conviene analizar todas las posibilidades con calma, porque una mala decisión puede llevar a endeudarse aún más.

Los ingresos

En el caso de que ambas partes de la pareja tengan ingresos propios no habrá mayores problemas si no hay hijos. Todo cambia cuando uno de los miembros no trabaja o hay descendencia. Una de las obligaciones financieras en el divorcio son las pensiones de manutención, que, en cualquier caso, serán establecidas en el convenio regulador.

Si tienes que pagar esas pensiones no te quedará más remedio que hacer una buena planificación financiera para poder hacerles frente. En el caso de la manutención de los hijos, si quien la recibe puede asumir los gastos mensuales con sus propios ingresos, entonces debería pensar en sacar el máximo partido a esos ingresos “adicionales”, por ejemplo, invirtiendo una parte en algún producto financiero que ofrezca algún beneficio.

El patrimonio

Es quizá uno de los aspectos más complejos. En teoría, si estás casado en gananciales, todo se debe repartir equitativamente hasta liquidar esa sociedad que es el matrimonio (en caso de que el reparto no sea 50-50, deberías tributar por la ganancia patrimonial que supone percibir más del 50%). Pero, para ello, es necesario hacer un exhaustivo listado de todos los bienes que se poseen, desde el coche a las joyas, los seguros de vida, los planes de jubilación, las cuentas bancarias… Y también hay que tener en cuenta cualquier clase de préstamo o deuda.

Todo habrá que dividirlo. Es importante contar con un buen asesoramiento que ayude a valorar el patrimonio y también las deudas, para que el reparto sea equitativo. Y contar con la minuta del abogado que será un porcentaje sobre el patrimonio declarado.

Otras cuestiones

Hay otros aspectos que no se pueden pasar por alto. Cuando se inicien los trámites de separación conviene abrir una cuenta propia. Una vez que el divorcio es una realidad llegará el momento de cambiar escrituras, beneficiarios de inversiones o seguros, testamento, etc. Será el momento de empezar de nuevo adaptando las finanzas personales a la nueva situación.

Lo más aconsejable es no precipitarse, mantener el diálogo y buscar ayuda profesional ante cualquier duda. Las obligaciones financieras en el divorcio pueden ser un lastre o no, depende de cómo se enfrente todo el proceso.

Nuestros consejos para mejorar las finanzas en pareja también te serán de utilidad si decides dar una segunda oportunidad a Cupido.

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